miércoles, julio 15, 2009

Taller MacGyverezco
Utensilios del pasado, Hoy.
El Guaje, Cantimplora Ancestral.

Wassup my fantastic four?!

Jeje, Otra vez yo. Esta semana he estado disfrutando de unos merecidos días de "asueto", y aunque no hubo oportunidad de salir a patear monte, por el tema económico y un montón de proyectillos hogareños inconclusos, me he estado dedicando en mis "ratos libres" a leer algunos librejos que tenía atrasados, descansar un poco de la rutina diaria que ya resultaba agobiante y realizar algunos proyectillos survivaleros, entre ellos este que les mostraré en subsecuentes entradas.

A manera de preámbulo, copio y pego este interesantísimo artículo que me pareció apropiado para comenzar esta serie de entradas del taller Macgyverezco. En muy pocos párrafos sintetiza magistralmente información escencial acerca del tema que nos compete el día de hoy. Originalmente fue publicado aquí: http://www.jornada.unam.mx/2004/03/17/tradicion.html y trata acerca de un utensilio antiquísimo, que le ha servido a muchas generaciones para múltiples usos, uno de ellos el acarrear agua. Sin más, les dejo con el mencionado artículo, que como decía, servirá para abrir apetito y preparar el subsecuente tute. Disfrútenlo.

LOS GUAJES
por Mario Buenrostro

En el país, existen diferentes plantas que en la actualidad tienen el nombre de guaje (guaxin). Todas son aprovechadas, unas como alimento, ofrenda, instrumentos musicales, cucharas, coladores, juguetes; otras para elaborar recipientes o contenedores. Nos referiremos a estas últimas. Las clasificaciones indígenas las dividían, por su uso, en dos grandes grupos: guaxin y tecomatl (tecomates o calabazos).

En ambos casos, cuando los frutos comienzan su maduración, son de color verde brillante; al madurar son verde oscuro y secos se tornan de color café. Las mujeres indígenas y campesinas una vez que los han vaciado de su pulpa y semillas, los curan para endurecerlos, hirviéndolos sumergidos en el nixcomel, que es el agua con cal en la que se ha preparado el nixtamal. Unos crecen en árbol, como los cuautecomatl (guajes cirián) más o menos esféricos y de hasta cerca de 20 centímetros de diámetro y otros se desarrollan en plantas rastreras.
El llamado Guaje Botella, que se emplea de manera usual como cantimplora, es una planta rastrera que fue cultivada por los habitantes de Africa, América y Europa; antes de los contactos conocidos entre los tres continentes en esos lugares tuvo los mismos usos. En México, restos de estos contenedores aparecen con los primeros vestigios de maíz y tienen una antigüedad, se calcula, superior a 9 mil años. Hay cuautecomates desde Baja California hasta Yucatán, siempre que la altitud no supere los mil metros sobre el nivel del mar.

En el ambito rural de gran parte de la República, las jícaras se venden en los mercados regionales; en cambio, los tecomates de enredadera por lo general se cultivan en el terreno de la milpa. Los campesinos guardan la semilla y cuando requieren recipientes la siembran. Una mata puede producir 10 o 15 buenos frutos para uso doméstico.

Hay diferentes variedades de tecomates: los de pared delgada, los térmicos con pared gruesa y una capa fofa que se utilizan para mantener las tortillas calientes, beber pulque, almacenar granos y fermentar bebidas; los acocotes (acococtli) como pipetas para recoger aguamiel, los grandes con forma de pera, se cortan por la parte baja a unos 15 centímetros de la base para obtener un xicalpestre (xicalpitztli = jícara pulida) que se usa como frutero; también se les llama tol.

Los nombres técnicos de los tecomates son: para los de árbol (cuautecomates); de éstos hay dos variedades nativas: Cerscentia cujete, que con frecuencia se encuentra en los patios de las casas, da frutos casi todo el año, y Crescentia alata que es un arbusto de ramas gruesas, inclinadas y largas. Los de guía o rastreros que son de la misma familia de las calabazas (cucurbitáceas), se conocen técnicamente como Lagenaria y sus variedades son vulgaris, siceraria (acocote) y leucantha.

Con los grandes tecomates, bejucos, mecates y barrotes de ramas de árbol se hacían hasta 1970 embarcaciones que permitían cruzar el río Balsas, que recibió el nombre por el número de esas embarcaciones que lo navegaban. Se sabe que José María Morelos y sus tropas las utilizaron. Años más tarde también desapareció el uso de dos tecomates como flotadores para pasar a nado el mismo río.

Los Guajes tienen diferentes nombres según la etnia, la región y el uso: bule, alacate, lek, itzu, pumpo, xiiga-bere, leque, xómom, huajcale, mux, poque, balsa, sahualca, gua, zacual, totumo, güiro, jícara, y al menos una veintena de nombres más, lo cual muestra la amplia utilidad de esos recipientes.
Bien, pues hasta aquí con la intro, a continuación, en futuras entradas, presentaré el "tutorial" que espero, como siempre, les parezca interesante y lo consideren útil.

Hasta Pronto!

Garrison

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece muy bien el articulo, sobre todo para rescatar este recipiente natural, lo unico que falto creo es ,como prepararlo para almacenar agua, una vez que ya este endurecido.

Garrison dijo...

Gracias por tu comentario, estimado amigo anónimo.

De hecho quedó pendiente ese tutorial, pues , que yo sepa, hay algunos usuarios de este tipo de recipientes que lo usan tal cual, pero dura poco tiempo. Dejé en el tintero el procedimiento de "curado" pues hay dos o tres métodos -por así llamarlo- que no me convencen como para recomendarlos, veré si pronto hago un experimento y lo cuelgo con mucho gusto.

Por lo pronto, gracias por pasarte a este tu búnker, Que tengas buena jornada. Un abrazo!

tasnim cegarra dijo...

ya tengo las calabazas lavadas y estoy esperando a saber como puedo hacer para poder tratarlas por dentro y almacenar el agua. Si alguien sabe del procedimiento que lo exponga. gracias

Jesus Garibay dijo...

Hola amiga!
Pues el comentario de arriba lo dice todo, no hay ningún método que conozca como para recomendarlo, lo único que te puedo decir, o más bien, lo que yo hago, es desinfectarlo cada mes añadiendo unas 15 gotitas de cloro en media taza de agua, viertes esa solución en el guaje y lo agitas fuertemente hacia todos lados para asegurarte de que la solución ha impregnado todo el interior. , vacía el guaje, déjalo reposar unos 10 minutos y enjuaga profusamente hasta que ya no percibas el olor a cloro. Te repito, eso es lo que yo hago y no he tenido dificultades con el líquido que vierto cada vez, pero te lo dejo a tu consideración. Gracias por escribir!