miércoles, noviembre 28, 2007

PESCA DE EMERGENCIA
Parte 2
PESCANDO CON IMPLEMENTOS IMPROVISADOS

Bien, cerrando ya la temática con esta entrada, les compartiré cómo hacerse de algunas herramientas útiles a falta de los implementos comerciales ya conocidos como serían la caña, los anzuelos, el sedal, etc. En vez de esto y utilizando un poco nuestra imaginación, convertiremos elementos comunes como sustitutos de los ya mencionados para proveernos de un delicioso pescado.

Primero que nada, necesitamos hacernos obligatoriamente de un hilo resistente que sirva como sedal. Volviendo a la experiencia de mi niñez utilizábamos sendos tramos de hilo de nylon que robábamos del costurero de nuestras madres, pero apelando a nuestro grado de improvisación, podremos utilizar desde hilachos de sacos de harina u otros productos comestibles (la mayoría están confeccionados con fibras orgánicas como el yute o hebras plásticas bastante resistentes) hasta sacrificar alguna de nuestras prendas de vestir para conseguir el preciado tramo de hilo (Ver Fig. 1). Si los hilachos no son lo suficientemente largos, podemos atarlos unos tras otros con el útil nudo “vuelta de mano” como se muestra en la Fig. 2, así nos aseguraremos de tener un extenso hilo del cual echar mano.


Cuando tengamos nuestro “sedal” necesitaremos del no menos importante anzuelo. Éste podremos confeccionarlo o conseguirlo directamente de la naturaleza. Nos podrán servir espinas grandes de algunas plantas o árboles, así como huesos de animales o pequeños trozos de madera que moldearemos con bastante filo. Ataremos nuestro sedal al anzuelo de manera firme con el nudo conocido como “vuelta de braza” y después dejaremos un tramo libre de hilo para atar una piedrita como contrapeso, esto permitirá que el anzuelo/carnada se hunda a una profundidad aceptable. Considera la profundidad total del cuerpo del agua y en función de eso traza la distancia aproximada a la que deberá quedar amarrado tu anzuelo. (Fig. 3)

La “caña” podrá ser confeccionada también con sencillos elementos que encontremos en nuestro entorno, desde pequeñas ramas, a las cuales despojaremos de cualquier revestimiento de corteza y puliremos hasta que queden lo más lisas posibles, hasta rocas alargadas y delgadas, y en última instancia, nuestra mano podrá hacer las veces de caña. Recordemos que éste implemento sólo servirá para enrollar todo el sedal que podamos fabricar. (Fig. 4)


La carnada será otro de los implementos indispensables para esta tarea. Si tuvimos la suerte de cazar alguna presa terrestre, entonces las entrañas del animal en cuestión nos servirán para atraer a los peces. Si carecemos de lo anterior podemos ir a las orillas de los ríos, en los tramos fangosos semi-secos y escarbaremos. A no mas de 30 o 40 cms. de profundidad podremos encontrar las famosas lombrices. Si esto no resulta, buscaremos en los alrededores para detectar otros insectos como escarabajos, libélulas, moscas, gusanos, arañas, etc. Procura atrapar una cantidad considerable y tener listo un contenedor para guardarlos, quizás en tus primeros intentos, el pez devore tu carnada sin siquiera engancharse en el anzuelo, o puede ser que resbale en el proceso de lanzamiento o al momento de sumergirse y perderse en el fondo del agua. Por lo tanto es indispensable ensartar con bastante firmeza la carnada al anzuelo.

Y ¡Listo! Ya tenemos el equipo necesario para realizar nuestra tarea. Como consejos adicionales se anotarán los siguientes:

-Tira tu anzuelo en zonas cercanas a donde haya vegetación que emerge del agua, tal como maleza gruesa, árboles o troncos semi-sumergidos.

-Selecciona las partes más tranquilas del caudal (si te encuentras en un río o arroyo) como son las orillas fangosas y en las que se puedan observar oquedades medianamente profundas.

-Los atardeceres o los amaneceres son tiempos idóneos para la pesca, prepárate con antelación a éstos.

-Si puedes observar un pequeño grupo de pececillos saltando en el agua es una señal buena para lanzar tu anzuelo.

-Evita pescar (si te encuentras en un arroyo o río) cuando a lo lejos y aguas arriba, detectes una tormenta. Las inundaciones relámpago pueden tomarte por sorpresa y arrastrarte en un abrir y cerrar de ojos.

-La pesca es un ejercicio de paciencia y tenacidad, procura relajarte y pasar un rato de tranquilidad, evita en todo lo posible moverte constante y bruscamente por la orilla, platicar ruidosamente o lanzar cosas hacia el agua. Eso mantendrá a tus posibles presas alertas y evitarán cualquier acercamiento a la zona de donde provenga tal desorden.

-Adoptar una postura furtiva cuando pescas te favorece en más de un sentido. Todos los cuerpos de agua son visitados por distintos animales que también necesitan el recurso para sobrevivir, prepara un plan de acción por si algún animal inesperadamente aparece ante ti. Ya sea una probable presa o un depredador.

Por último, pregunta a personas que son aficionadas y asiduos practicantes de esta actividad, su experiencia –haciendo al margen su costoso y elaborado equipo - puede traducirse en éxitos en casos de emergencia.

Bien, esto es todo para cerrar el tema de pesca y caza de emergencia, espero que les haya sido de utilidad.

Garrison.

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