lunes, julio 11, 2011

Bitácora Hyperboreana
Exploración Familiar .  Los Ojos del Chuvíscar
Parte 1

¡Hola a tod@s! Me encuentro muy contento pues el día de hoy se me ha cumplido al fin salir a patear monte cubriendo una ruta muy sencilla, aspirar el aire de los cerros recién llovidos y disfrutar del aroma a mezquite, gobernadora y álamo. El objetivo: visitar un interesantísimo sitio arqueológico que se encuentra a unos cuantos minutos a las afueras de mi ciudad y que, dicho sea de paso, estaba en la lista de pendientes desde -uuuuuuuufff!- hace bastante tiempo, ya que para ir, siempre la omnipresente "ley de murphy" ponía un imprevisto, retraso, compromiso inaplazabe, etc., etc., etc., y nunca se llegaba a concretar el plan.

El día de hoy algo flotaba en la atmósfera que incitaba a salir al monte, no se si fue que amaneció como nunca, un día fresco, densamente nublado y con la ausencia de ese calor agobiante que nos ha estado atenazando inmisericorde,  o simplemente que hoy amanecí con el ánimo muy ligero y todo valía. Total, hoy le dije a mi costilla después de comer, ¡Qué diablos! ¡Carga con lo indispensable, agua y vámonos! casi como si evitáramos que nos escuchara el maldito duende de los imprevistos y sin más, a toda prisa lancé a la cajuela de mi auto el kit de supervivencia, llené varias botellas plásticas de agua, metí a los niños en sus asientos, y arranqué el auto como si estuviésemos huyendo de un huracán a punto de golpearnos.

Como referencia para llegar al lugar, llevaba sólo una impresión del Google Earth que me había facilitado un amigo del trabajo el cual marcaba con línea roja un camino "robótico" bastante pobre en detalles, así que enfilé hacia la carretera y dejaría que la improvisación se hiciera cargo, los niños estaban encantados a pesar de que sobre nuestras cabezas se arremolinaban pesadas masas nubosas, oscuras y amenazantes. No llevaba ni cinco minutos en la carretera cuando sucedió lo inevitable y comenzó a llover, los parabrisas por un momento no se daban abasto, pero que carajos, ya no me iba a arrepentir por nada, esta sería una aventurilla con grado de dificultad, así que manejé sin importarme nada hasta que salí de la ciudad por la carretera hacia Cuauhtémoc.

Pronto me encontraba en "El Fresno", sitio marcado en el escueto mapa y que indicaba mi salida hacia nuestro destino. El camino para mi sorpresa estaba pavimentado y a unos cuantos metros se podía leer en un destartalado letrero "Zona Arqueológica 15 kms."  Me lamía los colmillos de saber que estaba más cerca de lo que inicialmente me habían dicho. Pronto nos encontrábamos en una sencilla carretera asfaltada con una lluviecilla moderada, que se fue haciendo menos cada vez hasta terminar en un chipi-chipi muy leve.

Pronto el camino de asfalto terminó y dio paso a una brecha de terracería en muy buenas condiciones. Alguna que otra casita y ranchito, ora una vaca salía al paso por aquí y ora otra allá y el olor al pastizal, la hierba gobernadora o "guamis" y una cantidad exagerada de mezquites a la orilla del camino eran lo que componían la "vista panorámica". Cada vez que llegábamos a cruzar por un vado, los álamos y jarillas recomponían el paisaje, y pudimos apreciar algunas aves como palomas huilotas, correcaminos y varias golondrinas que volaban muy bajo, señal de que quizás y con mucha seguridad, la lluvia reanudaría su presencia, una liebre se dejó fotografíar, apesar de que no quiso dar su mejor ángulo, y los niños iban fascinados cada vez que surgía algo nuevo en el camino.

El último letrero destartalado que vimos indicaba que la zona arqueológica quedaba a cinco kilómetros, pero el camino comenzaba a descomponerse a tal grado, que por lo menos, los dos kilómetros siguientes los atravesaríamos muy, muy despacio, llegó un momento en el que la brecha se convirtió en vereda y hasta ahí quedó el viaje en automóvil, a mover los pies y desentumirse un poco.

Atravesamos los tres kilómtros restantes con mucha paciencia, pues el osino bebé hacía de las suyas y el andar se volvió muy pausado, él iba tomándose su tiempo y asimilando todo lo que veía a su paso, me sirvió para poder observar con toda calma  las formas sobrecogedoras del acantilado al que nos estábamos metiendo, caras de roca masivas que se encontraban una con otra y que parecía nos engullirían en un respiro, la verdad es que, poniéndole un poco de imaginación, podía ver a  los antiguos moradores de esos páramos como unos verdaderos privilegiados, su casa era por mucho, un excelente y estratégico  lugar para vivir.

Pronto llegamos a un recobeco en el camino que nos pondría a tiro de piedra hacia las cuevas que albergaban las pinturas rupestres y pudimos ser testigos de que el lugar se ponía cada vez mejor. Atisbamos no muy lejos un letrero que nos indicaba la veredita a seguir y pronto estaríamos observando, con mucha emoción, respeto y admiración, los vestigios que habían dejado nuestros antepasados.

En la siguiente entrada complementaré este relato con las fotografías correspondientes e información interesante acerca de esta valiosísima zona arqueológica.

Nos vemos luego

Garrison

4 comentarios:

MalAcero dijo...

Me has dejado en ascuas hermanito, ya me imagino al trasto del osito preguntando cada dos pasos y "flipando bellotas" como decimos aqui con cada bicho, rama o piedra de exotica forma... solo una cosa ¿y las fotos? no me digas mas con la premura olvidada en casa... jejeje
Ya me diras Master.
Ciao

Patito dijo...

Yo también pido fotos. ¡Que buena aventura has tenido!

Garrison dijo...

Master MalAcero, pues ya casi casi sucedía lo que me decías con la cámara, jejeje, sólo que con las baterías. Se me agotaron justo cuando iba a tomar video de los abrigos rocosos que albergan las pinturas, en fin, no se puede tener todo en la vida, jeje

Y si, el osino iba como si estuviera en un gigantesco parque. Se subía a las rocas, trepaba en algunos montículos, se sujetaba de arbustos, en fin, se lo pasó muy bien el canijillo.

Bien, pues atento porque ya llegan las fotos de esta excursión, por lo pronto recibe un fortísimo abrazo y seguimos en contacto.

Garrison dijo...

Servido Patito, ya puedes encontrar las fotos de la excursión en las entradas nuevas.
Gracias por leer!

Saludos!